Mi experiencia creando un proyecto para PCD, sin ser una PCD

Muchos me han preguntado por qué siendo tan jóven dedico mi tiempo y energías a un proyecto social. En este artículo cuento un poco de lo que me ha motivado a seguir este camino.

Pero antes de entrar en materia, me gustaría definir algunos términos que se estarán utilizando en él y que son esenciales para su comprensión (perdón si son muchos).

  • Persona Con Discapacidad (PCD): es el término utilizado en la versión oficial en español de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, para referirse a las personas en esta situación.
  • Discapacidad: según el inciso e) del preámbulo de la Convención Sobre los Derechos de las Personas Con Discapacidad, ésta es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás.
  • Discapacidad Auditiva: dificultad o imposibilidad de utilizar el sentido del oído. Según el grado de afectación puede ser parcial o total. (*) Las personas con discapacidad auditiva no necesariamente son mudas.
  • Persona Sorda: contrario a lo que muchos piensan, es el término propiamente aceptado por esta comunidad y que lejos de describir un aspecto físico o de ser despectivo, los relaciona como parte de un grupo cultural y social, que utiliza a la Lengua de Señas como método principal de comunicación. (*) La comunidad de personas Sordas consideran incorrecta la palabra “sordomudo”, ya que una persona Sorda no oralizada tiene su propia lengua, que es la Lengua de Señas.
  • Sordo Oralizado: persona Sorda que adquiere la comprensión de la lengua oral por estar expuesto a ella desde pronta edad, con todo el compromiso de los miembros de la familia, aparatos auditivos, y recursos pedagógicos apropiados durante este proceso de adquisición del lenguaje.
  • Lengua de Señas (LS):nombre correcto para referirse al método de comunicación que utilizan las personas Sordas.
  • LSM: Lengua de Señas Mexicana.
  • ASL: Lengua de Señas Americana (por sus siglas en inglés).

Por supuesto que cuando surgió la inquietud de crear Sign Accessible Technologies, no conocía propiamente ninguno de estos términos, solo tenía un gran interés por cambiar algo que no me gustaba; la discriminación y falta de oportunidades que vivían las personas Sordas.

Todo comienza en el año 2016, tras haber sido aceptada en un verano de capacitación para emprendedores, en la ciudad de San Diego, California, donde empecé a darle forma a esta idea. Recuerdo cómo llegué entusiasmada a contarle mi “grandiosa solución” a quien sería mi primer mentor, Bernie Schroeder. Su respuesta fue un golpe de realidad, ya que me abordó con preguntas que en ese momento no tenía ni la más mínima idea cómo responder: ¿Características del problema específico que quieres resolver? ¿Mercado meta, cuántas personas lo conforman y cuáles son sus necesidades reales? ¿Tienes competidores? ¿Cuál sería tu propuesta de valor y por qué se diferencia de lo que ya existe hoy en día? etc, etc. Sabía que quería ayudar a mejorar las condiciones de vida de las personas con Discapacidad Auditiva, pero en ese momento me di cuenta de que no basta con una buena intención para hacer que las cosas sucedan.

Una de las trampas más comunes en las que caemos los emprendedores es el buscar crear problemas alrededor de nuestras soluciones; así que durante los meses que estaría participando en este programa de emprendimiento, busqué entender realmente el problema al que me enfrentaría. Envié cientos de correos a centros educativos e instituciones para personas con Discapacidad Auditiva, realicé muchas llamadas para conseguir citas y capacitarme al respecto. Pasaron días y, ¡Al final una respuesta!, pero indicaba que no sería posible concretar una cita porque estaba utilizando “lenguaje ofensivo” en la solicitud. Inmediatamente revisé el correo que había enviado y no podía encontrar dónde estaba la ofensa, pues no estaba familiarizada con los términos correctos para referirse a una PCD, así que habría que retroceder un poco y entender el contexto antes de seguir tocando puertas. Cuando reanudé mi búsqueda, tuve la suerte de ser aceptada en una sesión de aprendizaje de ASL con un grupo de personas Sordas, al verlos llegar, me enfrenté a un nuevo problema, ¡No sabía hablar su idioma! ¿Y, ahora?… por suerte uno de los miembros del grupo era Sordo Oralizado y esa conversación me ayudó a entender por dónde realmente habría que comenzar.

Todos en algún momento de nuestra vida, nos hemos enfrentado a la pregunta cliché de qué es lo que realmente queremos hacer de ella. A mi regreso de ese verano, tenía la respuesta; sería “Emprendedora de Alto Impacto”, aún no sabía con qué, pero entendía el problema que quería solucionar, sabía que se deriva de una dificultad comunicativa y que esto afecta al individuo Sordo a 360º; por lo tanto, no podría existir solo una solución para este. Los próximos meses los dediqué a terminar mi carrera y titularme para poderme mudar a la ciudad de Guadalajara, donde retomaría el proyecto.

Comencé por asistir a clases de LSM en una escuela primaria, donde me permitían hablar con los profesores, los padres de familia y los niños Sordos, para entender sus necesidades. Escuché historias que me convencían de estar en el lugar correcto, obtuve mi apodo en LSM, hice mis primeros amigos Sordos, conocí a personas increíbles y le tomé un aprecio muy especial a esta Comunidad; sin embargo, la primer solución que vino a mi mente (a pesar de ser el ideal de todos los que creamos cosas para la comunidad Sorda), requiere de una inversión muy alta de capital, por lo que no es factible para una startup en etapas tempranas. Me tomó tiempo y dinero darme cuenta de ello, pero la convicción de lograr este objetivo, me llevó a encontrar a quienes se convertirían en mis socios, ganar concursos, aparecer en noticias que darían a conocer nuestra idea, obtener financiamiento y aterrizar el primer MVP de Signamy, que fue totalmente diferente al concepto inicial de “solución”.

Al principio, pocos creían en lo que hacíamos y, aún a la fecha sigo escuchando comentarios como: “¿Por qué haces esto, si tu no eres una PCD?” o “¿Tienes algún familiar <sordomudo>?”, “Te vas a morir de hambre”. A lo que me pregunto, ¿Es realmente necesario vivir a carne propia un problema, para poderse interesar en él?, o ¿Sólo aquello que tiene una retribución a corto plazo merece ser resuelto? ¡Qué egoísta siquiera pensarlo!. Muchas veces sonrío y simplemente explico la oportunidad de mercado y las cifras de personas que necesitan lo que hacemos, pero creo que nadie que busca solo retribución económica puede sobrevivir al camino emprendedor, que sabemos, tiene muchas altas y bajas.

Si bien, hoy en día se proclama una era superior de consciencia, con Leyes y programas que apoyan el Emprendimiento Social, aún hace falta crear toda una cultura alrededor de la discapacidad y saber que no se trata de caridad, sino de aceptación a la diversidad como condición humana; por eso cuando decides emprender y trabajar por un cambio de este tipo, sin ser una PCD, debes ser muy honesto contigo mismo y entender por qué lo haces, ya que el 99% de las ocasiones, tendrás que luchar contra tabúes y defender la esencia de tu proyecto.

*Nota final: escribo este artículo como persona sin discapacidad, pero no soy inmune a ella…

Briana Osorio Díaz
CEO Sign Accessible Technologies o Signamy

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